martes, 27 de noviembre de 2007

Relato psicótico

Hoy estoy sentado en la butaca de un cine viejo, al centro de mi habitación, soy el espectador único, soy el actor único de esta función dramática, y a ratos tragicómica, no tengo invitada especial para la rotativa nocturna. Se proyectan en esa pantalla gigante entre los bordes de mi ventana, que de momentos me parece infinita. Los sonidos son estremecedores, ensordecedores y por más que grito no logro acallarlos, las imágenes en mi cabeza me atan de pies y manos y se meten por mis ojos como una daga en el corazón.
No me reconozco como un ser humano en esas imágenes, siento que mis piernas son tan largas que pasan el suelo, llegan hasta las cloacas del infierno, son como raíces de una araucaria milenaria, imposible de arrancar, y por ellas suben todas estas ideas delirantes. Son voces que gritan mi nombre de manera desgarradora y no comprendo el mensaje, no se en que idioma me hablan, no se que me quieren decir, no se si me advierten, no se si me amenazan, no se en realidad si se quieren comunicar conmigo, no lo sé, solo me desesperan, quiero que se silencien, que no me molesten más, pero aunque cierre mis ojos, ellas están ahí, los personajes de una película tridimensional, personajes que me invaden, están en lo profundo de mi intimidad, ya no tengo nada privado.
Cuando desaparecen, se produce un silencio tenso, no estoy tranquilo, en cualquier momento aparecen cada vez más imprudentes, prepotentes, temo que finalmente me quieran dañar. Y en esta tranquilidad de cementerio, la muerte incinera mis
Esto es un fragmento de lo que pretende algun día ser un cuento, una novela un escrito largo, o un monton de capitulos con la ambiciosa pretención de decir algo y ser leido.. con cariño a todos mis compañeros de universidad, a mis amigos

lunes, 30 de julio de 2007

El Señor Poblador

Lo llevaron a la palestra
como a un delincuente común,
le apuntaron con el dedo,
lo acusaron, maniataron, amordazaron,
lo desheredaron del reino del cielo,
lo entregaron a la justicia,
fue discriminado y castigado
por cuanto cristiano le vio pasar.
Lo encargaron por delitos múltiples,
lo encarcelaron, le quitaron el sol y la lluvia
y al hijo el pan, el abrigo,
al padre los sueños, la libertad,
expropiaron el sustento del hogar.
Todo por tener necesidad
necesidad de ser feliz, de dormir en paz.
Solo porque nació en donde hoy muere
allí donde todo lo que suene a felicidad es relativo y temporal,
allí donde entre la piel y el pan hay solo dureza,
donde saciar el hambre es un lujo por conseguir.
Población del estigma delictual su sello
pétreas callejas, niño rostro sucio
angosto delirio de grandeza
sepulcro del llanto inviolable,
población del reino de dios excomulgado
desecho del mercado.
A quién le importa el juicio arbitrario
la descontextualización del soberano patrón de la lucha
tratado como villano, poblador
de sus hijo salvador,
de la noche emperador
de la lucha el señor.

miércoles, 20 de junio de 2007

Las Ninfas del Asesino

Cuantas quimeras mal sanas

se han hundido

con el llanto de estas ninfas del asesino.

Cuantas lágrimas se secarán

abandonadas en algún patio

como si solo fueran ruinas

de algún espacio de la historia.

Ahí cabe en tu lecho mortecino

todo el repudio de la sangre joven combatiente,

del llanto ignorante,

tu séquito de damas negras

vienen a saludarte.

Pobres gallinas cluecas

Su trinar es de espantar

Con aliento de azufre

Llenando de susto

Al criminal augusto.

¡ay! de este ejército de ninfas

cuanta miseria en sus cabezas

haciendo vigilia al genocida

póstumo patético homenaje

a este tanque sin blindaje.

¡Ay! de todas estas ninfas

con su alarido espantoso, himno horroroso

también para algún juez misericordioso.

In memoriam tendrá

la nueva libre oración

de gargantas secas la explosión,

nuestro muerto bien muerto

en cenizas tu infame esqueleto.

¡Ya no es nada!

danza en el infierno.

¡Ya no es nada!

Cazador de todo lo ajeno

Inefable caballero de lo peor.

In memoriam tendrás

tu epitafio

la nueva canción

y de puño y letra de este autor

al hombre de mil obituarios

para la fortuna del país

¡Adiós! para este infeliz

¡Adiós! Bandolero mercenario.