lunes, 30 de julio de 2007

El Señor Poblador

Lo llevaron a la palestra
como a un delincuente común,
le apuntaron con el dedo,
lo acusaron, maniataron, amordazaron,
lo desheredaron del reino del cielo,
lo entregaron a la justicia,
fue discriminado y castigado
por cuanto cristiano le vio pasar.
Lo encargaron por delitos múltiples,
lo encarcelaron, le quitaron el sol y la lluvia
y al hijo el pan, el abrigo,
al padre los sueños, la libertad,
expropiaron el sustento del hogar.
Todo por tener necesidad
necesidad de ser feliz, de dormir en paz.
Solo porque nació en donde hoy muere
allí donde todo lo que suene a felicidad es relativo y temporal,
allí donde entre la piel y el pan hay solo dureza,
donde saciar el hambre es un lujo por conseguir.
Población del estigma delictual su sello
pétreas callejas, niño rostro sucio
angosto delirio de grandeza
sepulcro del llanto inviolable,
población del reino de dios excomulgado
desecho del mercado.
A quién le importa el juicio arbitrario
la descontextualización del soberano patrón de la lucha
tratado como villano, poblador
de sus hijo salvador,
de la noche emperador
de la lucha el señor.

miércoles, 20 de junio de 2007

Las Ninfas del Asesino

Cuantas quimeras mal sanas

se han hundido

con el llanto de estas ninfas del asesino.

Cuantas lágrimas se secarán

abandonadas en algún patio

como si solo fueran ruinas

de algún espacio de la historia.

Ahí cabe en tu lecho mortecino

todo el repudio de la sangre joven combatiente,

del llanto ignorante,

tu séquito de damas negras

vienen a saludarte.

Pobres gallinas cluecas

Su trinar es de espantar

Con aliento de azufre

Llenando de susto

Al criminal augusto.

¡ay! de este ejército de ninfas

cuanta miseria en sus cabezas

haciendo vigilia al genocida

póstumo patético homenaje

a este tanque sin blindaje.

¡Ay! de todas estas ninfas

con su alarido espantoso, himno horroroso

también para algún juez misericordioso.

In memoriam tendrá

la nueva libre oración

de gargantas secas la explosión,

nuestro muerto bien muerto

en cenizas tu infame esqueleto.

¡Ya no es nada!

danza en el infierno.

¡Ya no es nada!

Cazador de todo lo ajeno

Inefable caballero de lo peor.

In memoriam tendrás

tu epitafio

la nueva canción

y de puño y letra de este autor

al hombre de mil obituarios

para la fortuna del país

¡Adiós! para este infeliz

¡Adiós! Bandolero mercenario.

El Roble

Acaso sería grueso

el roble que quiso ser pedestal

firme para mis movimientos

Acaso tocaría el cielo

con sus ramas de greda

o las raíces metálicas

en su profunda combustión humana.

Sería el castillo azul

aquel roble del pedregal

trascendido a floresta.

En sus cascabeles prominentes

colgaría mis harapos húmedos de vida

para que el trémulo soplido

rasgue las prendas hasta hacerlas mariposas.

Romper la corriente

Llenando de vino todos los vasos

entintado con la sangre de sus maderos.

¡Tempestad!

fatigando el rocío matinal de la fe

encausando el todo a nada.

¡Tempestad!

dejando claro cuanto corazón

viviendo en su razón.

Quién fuera feliz viejo roble

sin hijos en el vientre

o sin padre con vientre a donde acudir.

Quién fuera hombre

sin madre en casa

o madre sin hombre ni casa.

Ahí donde termina

tu copa bañada en sudor

comienza nuestra corona

de premio mayor, de gloria.