lunes, 20 de julio de 2009

Dónde estas Baudelaire

Dónde estás Baudelaire
te busco y no te encuentro
entre mariposas lascivas; te busqué
mi querido Baudelaire.
Entre versos disimiles, inescrupulosos
en la copa máxima de la oración,
en la rima perfecta, asonante, consonante
te busqué sepultado bajo flores negras
más allá del fuego y la locura.
Te busqué hoy y ayer
y no te encontré Baudelaire
te busqué en un jardín de arpías,
le pregunté a Satanás por ti;
negó inclemente haberte conocido alguna vez.
Te busqué en las calles de noche
entre los faroles ocultos en una falda ramera,
entre los cantos perversos del hombre indecente,
te busqué, te busqué y no te encontré
mi querido Baudelaire.
Te busqué en los cuadros parisienses
a cada hoja que mi dedo giró
avanzando como las olas que golpean los versos
sobre las orillas de mis parpados,
¡ho!, tu maldito escritor, amable escritor.

sábado, 13 de junio de 2009

Quién te crees tú

Por qué vienes tú mariposa cósmica

apareciéndote a medias;

entre glacial y roca ardiente,

piensas tú poderme asustar

pasando frágil como arena de estrellas

o furibunda cual cometa.

Qué pretendes provocar

¿catástrofes?,

convulsiones iracundas que me confundan

para cuando no te vea de rabia

amarrarme las manos,

romperme los labios con tus armas letales.

Quién te crees tú

llegas y pasas inesperada

como sol de media noche.

Quién te crees tú

saliendo y entrando a tu antojo.

Quién te crees tú

cuando inmisericorde vienes

dejando a la intemperie

mi cuerpo desharrapado

luego de provocar mi mirada involuntaria

ante tu menear exuberante, te paseas

felina en el borde del tejado,

cautelosa,

haciendo de todo el paisaje

un todo sumado a tus alhajas

adheridas a tu piel, y te vas,

despacio, te vas.

Crees tú qué me asustas,

acaso piensas eso

cuando me ves tiritando

apegando

tu voluptuosidad

en mi aliento de mar y vientos

cuando quieres navegar… ¡No!

Te digo ¡No!.

martes, 2 de junio de 2009

He Muerto

El silencio en mi cabeza vacía sepulcro silencio negro, sepulcro silencio de barro negro, de cielo negro ha dejado a la muerte posarse en mi lecho. Se presenta como destellos de luz, explosiones incandescentes, encandila, me enceguece borrando mi buen juicio, se muere, renace, vuelve a morir y nace nuevamente para ser eternidad entre el ir y venir como las olas del mar que rompen en las rocas, se agotan en la playa, donde los veraneantes, donde los amantes, donde las estrellas quisieran bañarse. Ya he muerto como otras veces, como nunca he muerto, como la primera y última, como la última de tantas o una más entre tantas, he muerto en conclusión, en alusión a mi vida, en homenaje a la palabra, al respirar, al menear. He muerto, muerto al fin, he muerto de muerte súbita anunciada desde el natalicio te acaricio muerte, muerte de muchas muertes, he muerto al fin, entre convulsiones y resaltos sencillos, entre misericordia y paz vacía y negra como la muerte misma, espíritu santo sarcástico. ¿has muerto tu también? Fragmento de mi Novela que aún no tiene nombre, que aun no ha sido terminada,